Errores de alimentación que cometemos por amor 💔
- Candy Ortiz
- 1 abr
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Lo que parece “un premio” también puede hacerles daño
Escrito por Candy Ortiz | Guaurritas
A veces les damos un pedacito de lo que estamos comiendo porque nos miran bonito, porque “solo fue tantito” o porque creemos que así también los consentimos. Pero entre embutidos, sobras de la mesa, huesos, condimentos y productos “sin azúcar”, hay errores muy comunes que pueden afectar la salud de perros y gatos más de lo que imaginamos.

Compartir comida con nuestras mascotas suele venir desde el cariño, no desde la mala intención. El problema es que muchas veces confundimos consentir con alimentar bien. Y no, no todo lo que para nosotros es normal o “rico” es seguro para ellos. Algunas cosas solo causan malestar digestivo; otras pueden desencadenar cuadros más serios, como pancreatitis, hipoglucemia, daño hepático, anemia o daño renal.
1) Pensar que el jamón o la salchicha “no les hace nada”
Este es de los errores más comunes. Aunque una rebanadita de jamón o un pedacito de salchicha parezcan inofensivos, en la práctica suelen ser embutidos procesados, condimentados y relativamente altos en sodio y grasa. La ASPCA advierte que los alimentos excesivamente salados pueden provocar aumento de sed y orina, y en casos más severos vómito, diarrea, depresión, temblores, convulsiones e incluso la muerte. Además, AAHA y VCA señalan que una comida alta en grasa o sobras grasosas puede detonar pancreatitis aguda en mascotas, especialmente en perros sensibles o con antecedentes. Esa es la razón por la que, como criterio práctico, embutidos como jamón, salchicha o tocino no deberían convertirse en “premios cotidianos”
Y aquí hay algo importante: no siempre el problema aparece en el momento. A veces todo empieza con vómito, diarrea, apatía o dolor abdominal, y se minimiza como si “algo le cayó mal”. Pero la pancreatitis no es una simple indigestión: AAHA explica que es la inflamación del páncreas y que puede ir de leve a grave, mientras que VCA menciona signos frecuentes como náusea, vómito, diarrea, disminución del apetito, fiebre, letargo y dolor abdominal.
2) Creer que “si es comida casera, es más segura”
No necesariamente. Muchas preparaciones caseras incluyen ingredientes que para perros y gatos no son buena idea. La ASPCA señala que cebolla, ajo y cebollín pueden causar irritación gastrointestinal y daño a glóbulos rojos, lo que puede llevar a anemia; además, indica que los gatos son más susceptibles, aunque los perros también corren riesgo según la cantidad ingerida. Por eso no solo importa “darles pollito” o “darles carne”: también importan el sazón, los caldos, las salsas y todo lo que viene mezclado.

También pasa muchísimo con los lácteos. Mucha gente asume que un poco de queso, crema o leche siempre será un gusto inocente, pero la ASPCA explica que muchas mascotas no tienen cantidades significativas de lactasa, la enzima que ayuda a digerir la lactosa, por lo que leche y otros productos lácteos pueden causar diarrea u otro malestar digestivo.
3) Pensar que el chocolate “solo es malo en grandes cantidades”
El chocolate sí es un clásico de riesgo, y no solo en cantidades exageradas. La ASPCA explica que chocolate, café y cafeína deben su toxicidad a las metilxantinas, compuestos que pueden causar vómito, diarrea, jadeo, sed excesiva, hiperactividad, ritmo cardiaco anormal, temblores, convulsiones e incluso la muerte; además, aclara que mientras más oscuro sea el chocolate, mayor es el riesgo. El Manual Veterinario Merck añade que los principios tóxicos principales del chocolate son la teobromina y la cafeína, y que la intoxicación puede provocar alteraciones cardiacas y neurológicas potencialmente mortales.
6) Dar huesos, sobras crudas o dietas improvisadas
Hay ideas muy normalizadas que suenan “naturales”, pero no siempre son seguras en casa. La ASPCA señala que la carne y los huevos crudos pueden contener bacterias como Salmonella y E. coli, perjudiciales tanto para animales como para personas. También advierte que los huesos pueden provocar lesiones u obstrucciones gastrointestinales que incluso requieran cirugía.
En la misma línea, los CDC no recomiendan alimentar a perros y gatos con comida o treats crudos y recuerdan que, si una dieta casera va a ser la base de su alimentación, debe revisarse con un veterinario o un nutriólogo veterinario para asegurar que sea completa y balanceada. También recomiendan buscar en la etiqueta de los alimentos principales la indicación de “complete and balanced”.

Entonces, ¿qué sí deberíamos recordar?
La World Small Animal Veterinary Association señala que los productos destinados a uso complementario o intermitente deberían representar solo una pequeña porción de la dieta, 10% o menos. Cuidar la alimentación de un perro o un gato no se trata de volvernos rígidos ni vivir con miedo. Se trata de entender que muchas costumbres que parecen tiernas o inofensivas en realidad no están pensadas para su cuerpo. A veces amar mejor también significa dejar de compartirles lo que nosotros comemos y empezar a elegir con más conciencia lo que sí les hace bien.
Si sospechas que tu mascota comió algo tóxico o claramente inadecuado, la ASPCA recomienda anotar qué fue, cuánto comió y contactar de inmediato a tu veterinario o a un servicio de toxicología veterinaria.
Fuentes consultadas
ASPCA — People Foods to Avoid Feeding Your Pets.
American Animal Hospital Association (AAHA) — Understanding Pancreatitis in Pets.
VCA Animal Hospitals — Pancreatitis in Dogs.
Merck Veterinary Manual — Chocolate Toxicosis in Animals.
MSD/Merck Veterinary Manual — Food Hazards.
CDC — About Pet Food Safety.
WSAVA — Guía para la selección de alimentos para mascotas.


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